Ingenieros ambientales: ¿cuál es su papel en el posconflicto?2 min read

La implementación de los acuerdos de La Habana supone un cambio en las regiones del país. El proceso del posconflicto tiene unas repercusiones importantes a nivel social, político y ambiental. Tanto el Gobierno colombiano, como las Farc y el ELN han reconocido reiteradamente la centralidad de la biodiversidad como sujeto de reparación en la construcción territorial de la paz.

Iniciativas desde la sociedad civil como el Diálogo Minero-Energético, el Pacto por el Agua, los guardianes del oso, las consultas populares, entre otras, llaman la atención sobre la necesidad de caracterizar las conflictividades que se siguen dando entorno a la biodiversidad y los bienes naturales de Colombia, para luego dar un paso en la construcción participativa de planes que reviertan los efectos de la guerra en la naturaleza.

Según Naciones Unidas, en el estudio de las zonas de conflicto y su reparación, se halló que las zonas prioritarias para la implementación de las acciones de construcción de paz tienen altísima relevancia ambiental y que la implementación de la reforma rural impone muchos retos frente al manejo de las zonas de reserva forestal, en las cuales se debe evitar la promoción de actividades productivas distintas a las que su vocación permite. Así como, por ejemplo, la asignación de tierras a víctimas del conflicto o excombatientes debe considerar tanto la vocación productiva de la población como las características biofísicas del suelo y la oferta natural disponible, se debe reconsiderar el papel de la actividad extractiva para evitar una migración de conflictos socioambientales hacia zonas con potencial minero.

 

En definitiva, se debe poner el lente de la implementación, de los acuerdos de La Habana, en el medio ambiente.  Todo por la urgencia de hacer realidad el nuevo modelo para planear y ordenar el territorio que ha sido acordado en la mesa de negociaciones.

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